Abstract:
Los casos emblemáticos, vienen acompañados de presión mediática generada por la prensa sensacionalista y la sed de venganza del pueblo; en este escenario, el juzgador –humano, demasiado humano- en muchas ocasiones, estando en el ojo de la tormenta, decide “jugar para las tribunas”, dándole al pueblo lo que pide, o peor aún excediéndose en ello “si el pueblo pide pan, por qué no les lanzan pastel”. Así encontramos que las motivaciones de las sentencias, están llenas de argumentos que apelan a la piedad, la misericordia, la autoridad, la fuerza e incluso la moral, entre otros; pero alejadas totalmente de la racionalidad jurídica, de un proceso cognoscitivo, vulnerando las garantías del proceso, afectando derechos humanos, derechos fundamentales, garantías del proceso, etc.